
Convertirse en tío es una locura y se dice muy poco al respecto porque aunque parece que el gran cambio de vida solo le pasa a tu hermano o hermana cuando llega el bebé … todos sabemos que su niñera está cerca en el reloj, el conductor y el ángel es de la guardia, al final serás tú. Eso sí, no es una queja porque tener un sobrino es una experiencia incomparable que no solo te llena de alegría y amor, sino que también te enseña la importancia de que la vida de otra persona dependa de ti.
Ahora tienes un aliado que está causando estragos, jugando videojuegos, viendo películas juntos y reviviendo la infancia emocionante que una vez tuviste con tu padre o tu madre. ¿Listo para descubrir las 12 mejores cosas que te pasarán cuando te conviertas en tío?
1. Eres el primero en saberlo y el primero en llorar

Cuando escuchas la noticia, no sabes qué te emociona más cuando sabes que pronto serás tío o que tu hermano o hermana tuvo la confianza de contártelo frente a todos los demás.
2. Haces lo que nunca te has atrevido a hacer
Desde ser ridículo en público hasta destinar parte de tu salario a malcriar a tu sobrino pequeño.
3. Este es el protector de pantalla de su teléfono móvil.

Y tu galería también está llena de sus apariciones.
4. Por cierto, todos sabemos que tu celular ya no es tuyo
Los tíos se dan cuenta de lo que dice la frase “¿Tu celular tiene juegos?”
5. Todos los bebés te parecen terribles

Solo tienes ojos para tu sobrino, así que siempre haz comparaciones, porque para ti no hay nadie más afable y galante que él.
6. Empiezas a pensar que es tu hijo

Estás tan obsesionado con hablar de tu sobrino que empiezas a despertar sospechas. ¿Serás su tío o su padre?
7. Lo saluda primero como su hermano

Cuando lo ves, corres a ponértelo como si tu vida dependiera de ello. Pero si fuera un niño extraño … ¡no gracias!
8. Lo defiendes para que muera
Pobre hermano, si lo hizo llorar tendrá que ver contigo.
9. Dejas de ser quien siempre fuiste
Un sobrino es la mejor motivación para dejar de ser idiota. ¡Es como si te sanara milagrosamente!
10. Aprendes cosas nuevas

Sí, cómo tejer chambritas.
11. Es tu excusa perfecta para romper la dieta

Son una especie de cómplice de los dulces y la comida chatarra.
12. Y empiezas a compartir tweets.

Porque no va en contra de las reglas de nadie. ¿No es una experiencia gratificante?